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lunes, 16 de enero de 2017

Posponiendo ciertos debates (Continuación)



La lectura de este reportaje en el diario DEIA sobre una paciente de ELA en fase muy avanzada pone nuevamente de manifiesto el eterno debate que esta sociedad no quiere plantearse


Y es lo que pasa, y volverá a pasar, cuando se cierran los debates en falso y se cubren de una pátina de "lo políticamente correcto" dejando aspectos de la realidad marginados esperando que su actualidad no pase de ser esporádica.

Me remito a mi post de julio de 2016 


Que tras la lectura del reportaje lo volvería a escribir sin cambiar una coma.

Solo añadiría este comentario: Sra Ubera, creo que es usted la persona que debe responder a esta paciente y explicarle los porqués de su cambio de criterio y de actitud. Ella representa a las personas a las que me refería cuando decía: Pues no Sra Ubera, respetar, lo que se dice respetar, solamente se respetan las opciones del paciente que están dentro de la norma social aceptada a día de hoy (la ley) y que ustedes han decidido darle continuidad. Otra cosa es humo de incensario.

Se lo debe.

PD: Tras haber escrito el post he conocido esta entrevista en el diario DEIA al antropólogo Iñaki Olaizola que plantea cuestiones muy similares. Con muchas coincido y echo en falta algún matiz

Coincido en que "no estamos hablando del proceso de una enfermedad, sino que estamos hablando de un tema que es mucho más profundo, que es más filosófico, que es cultural" y "y la sociedad es fruto de los cambios culturales y sociales" y que en consecuencia es un debate social. 

Coincido en que lo médicos no debemos ser el centro del debate y "que se hace una valoración excesiva de la profesión médica"

Coincido en que "algunos sectores de la sociedad, fundamentalmente aquellos que ostentan el poder, el Estado o la Iglesia, son reacios a conceder ese mínimo grado de libertad o de derecho e insisten en perpetuar unas formas del proceso de morir. Hay una intromisión desde el poder. Hay un interés en controlarlo todo. Consideran que esa manera de tutelar a una persona al final de su vida debe ser obligatoria. Hay una manía en creer que hay que obligar a la gente a administrar su libertad y no se dan cuenta de que estas posturas son totalitarias"

Pero echo en falta una mínima crítica al proceso político que ha llevado nuestra Ley 11/2016, de 8 de julio, de garantía de los derechos y de la dignidad de las personas en el proceso final de su vida. ¿Tal vez un poco de condescendencia?

La clave de la situación actual: "Pero vivimos en una sociedad con tantos problemas que parece ser que a este tema no le llega el momento de abordarlo" o en mis palabras Posponiendo ciertos debates

jueves, 7 de julio de 2016

Posponiendo ciertos debates



Parece que ya tenemos un consenso en el Parlamento Vasco en torno a la Ley de Garantía de los Derechos y la Dignidad de las Personas en el proceso final de su vida.

No me la conozco en profundidad pero por los retazos que voy recibiendo creo que se trata de una Ley que va a mejorar muchos aspectos de la atención a los pacientes en esta época del ciclo vital. 

Por ello me congratulo al ver que los deseos de muchos compañeros paliativistas están alcanzando la realidad pero como siempre pasa, una cosa es la ley y otra su aplicación práctica en el día a día. Como bien apunta el Dr Bátiz : "Que se res­pe­ten sus de­re­chos (del paciente), se ten­ga en cuen­ta a su fa­mi­lia, sea aten­di­do por pro­fe­sio­na­les for­ma­dos y que las ins­ti­tu­cio­nes sa­ni­ta­rias fa­ci­li­ten los re­cur­sos ne­ce­sa­rios pa­ra que to­do es­to se lle­ve a ca­bo y se­rá muy opor­tu­na (la ley) si, en vez de con­si­de­rar el ac­ce­so a los cui­da­dos pa­lia­ti­vos co­mo un pri­vi­le­gio, las au­to­ri­da­des sa­ni­ta­rias ga­ran­ti­zan el de­re­cho re­co­no­ci­do pa­ra to­dos los ciu­da­da­nos del País Vas­co que ne­ce­si­ten una aten­ción de ca­li­dad con los re­cur­sos ade­cua­dos".

Aporta definición y seguridad para todos y capacidad de elección para los pacientes aunque, de hecho, la mayoría de los temas que aborda ya están recogidos en otros textos legales como la Ley de Autonomía del Paciente, en la declaración de las Voluntades Anticipadas o en el propio Código de Deontología.

Pero esta satisfacción no es óbice para comentar algunos aspectos que se han quedado en el camino.

EH Bildu, en un alarde de "donde dije digo, digo Diego", ha reculado en sus propuestas iniciales y ha retirado aquellos aspectos que generaban polémica ("el intento de incluir la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido ha provocado que las cocinas legislativas hiervan en busca de un acuerdo. Al final, y con la retirada de esos puntos, el entendimiento ha llegado"). Se han comportado como unos verdaderos conservadores ya que al menos, aunque no se lograra avanzar en ciertos temas, se podía haber propiciado un debate social. Pero lo cierto, y lo triste, es que el debate social se ha quedado para mejor ocasión.

Y lo que tiene la política. Se acaban creyendo sus propias contradicciones como si fuera una nueva verdad

Son capaces de decir: "La nue­va nor­ma blin­da­rá, se­gún Re­be­ka Ube­ra, la ca­pa­ci­dad de decisión del pa­cien­te por­que par­te de un prin­ci­pio bá­si­co: «El res­pe­to má­xi­mo a la vo­lun­tad de la per­so­na en la eta­pa fi­nal de su vi­da»". 

Pues no Sra Ubera, respetar, lo que se dice respetar, solamente se respetan las opciones del paciente que están dentro de la norma social aceptada a día de hoy (la ley) y que ustedes han decidido darle continuidad. Otra cosa es humo de incensario.

Parece evidente que nuestra sociedad no está aun madura para plantear ciertos debates a diferencia de otras no tan lejanas geográficamente y que sus representantes políticos prefieren evitar confrontaciones. Todo muy correcto y legítimo pero llamemos a las cosas por su nombre.