jueves, 15 de junio de 2017

Humanización 2.0

Me ha parecido una gran idea. Quedarte sin batería, sin poder comunicarte con la familia, que están todos pendientes de saber como van las cosas, tiene que se un horror. Y estos puntos de recarga pueden ayudar a salir del paso. 

Humanización 2.0

PD: Leo que el Consejero ha visitado Galicia y en una visita a un hospital ha destacado "Valoró asimismo el sistema propuesto por los profesionales de enfermería para informar por SMS a los familiares sobre como evoluciona la cirugía o si ya terminó".

Pues estamos tardando en aplicarlo

4 comentarios:

Cristina Quesada dijo...

Esta idea ya se propuso, no recuerdo si en Hobe+ on Parte Hartu.

Mónica dijo...

Si, en los bloques quirúrgicos ya había comida, bebida y ahora cargadores. Para cuando camas?
No se plantea nadie que lo inhumano es tener a los familiares ahí hacinados horas y horas y ¿para que?
Desde que ingresan hasta que vuelven a ver al paciente la media son 7 horas, a veces 5 y otras 12 .... ¿es necesario tenerlos ahí? Incómodos, Aburridos, tensos o desesperados? No pueden pedir un número de contacto para avisar si hay algún imprevisto o cuando les puedan volver a ver?
Asi los familiares pueden continuar con sus rutinas o ir a la calle sin tener que esperar que nadie les coja el relevo, no sea justo en el momento que no hay nadie quieran contarles algo...
Después de todo, a quien se debe informar es al paciente, no a "los de sala de espera" (a quienes tampoco se pide identificación...)
Es una experiencia que hay que vivirla para darte cuenta que es inhumano e innecesario lo mires por donde lo mires. Pero como toda la vida se ha hecho así.....

Rafael Olalde Quintana dijo...

Muy cierto Mónica, pero eso es Humanización 1.0

Una buena área de mejora

Rafael Olalde Quintana dijo...

Mónica: Miro lo que acabo de leer de Darpón en una visita a Galicia: Valoró asimismo el sistema propuesto por los profesionales de enfermería para para informar por SMS a los familiares sobre como evoluciona la cirugía o si ya terminó.

Pues ni al pelo