lunes, 20 de marzo de 2017

Las joyas de la Corona: los fármacos


Voy a enlazar dos noticias que me han producido sensaciones contrapuestas. Por una parte el desasosiego habitual por lo que nos supone el coste en gastos de fármacos para las organizaciones sanitarias y por otra, una leve luz de esperanza en el horizonte para que por lo menos, si gastamos, el gasto, no sea un gasto sino una inversión en resultados en salud.


El gasto farmacéutico será otro de los platos fuertes. Alcanzará los 776 millones de euros, el 22% del gasto de todo el departamento. De esa partida, 494 millones corresponden al gasto farmacéutico con recetas, cantidad a la que se suman los 282 millones correspondientes a la farmacia hospitalaria de Osakidetza.

Este importante volumen del gasto en medicamentos y su incremento se debe al coste de la innovación en el sector y al envejecimiento de la población. Sin embargo, hay un segmento de fármacos que se abaratan, los nuevos antirretrovirales para la hepatitis C. “A 31 de enero de 2017 hemos tratado con los nuevos antirretrovirales a un total de 3.126 pacientes. La previsión para este año es tratar a 1.600 pacientes y dada la caída de precios de los nuevos fármacos creemos que con 18 millones de euros serán suficientes”, aclaró Darpón.


La resolución "manda un importante mensaje a la Comisión Europea y es que debe dar respuesta inmediata al problema del acceso a los medicamentos, puesto que obliga a Bruselas a tomar medidas de la forma más rápida posible"."A partir de ahí, -añadió- no puede considerarse al medicamento como un mero objeto de comercio más".

A juicio de Cabezón, el acceso a medicamentos pasa por requilibrar el poder de negociación de los países europeos en relación a la industria farmacéutica. El valor del fármaco ha sido establecido por criterios marcados por la industria, lo que se pide en el Informe es que sea la Comisión Europea junto con los Estados miembros los que establezcan el valor, "siendo el punto de partida el valor terapéutico añadido", indicó la eurodiputada.

Pues eso. Que si vamos a gastar, pues lo gastamos pero partiendo del valor terapéutico añadido que aporte el fármaco y no partiendo de reglas de mercado como si fueran barriles de petróleo.

Trasformar el gasto en fármacos en inversión en salud

PD: Adiós, SYSADOAS, adiós. Fue bonito, y rentable, mientras duró


1 comentario:

Esteban Izaguirre Basozabal dijo...

Como decían los s sabios de la Escuela de Salamanca. El valor solo Dios lo sabe, nosotros nos debemos conformar con saber el precio. Fíjate qué diferencia preguntar qué precio tiene un medicamento o preguntar cuánto vale un medicamento. Me ha gustado mucho lo que planteas.