lunes, 1 de mayo de 2017

Estaba muerta... y resucité




Acercándome a los 50, mujer, madre, esposa, con una situación familiar, laboral, económica y social privilegiada, la sustancia maldita me derrotó, pudo conmigo. Y yo, arrogante, egoísta…pero también víctima de una enfermedad galopante y devastadora como es el alcoholismo, encontré la solución tan cerca como nunca hubiera podido imaginar: Osakidetza. El sufrimiento me llevó hasta allí, creyeron en mí desde el primer día y me ayudaron a parar, a curar mis heridas, a conocerme, a ilusionarme, a identificar mis dificultades, mis miedos… Y me suministraron herramientas para renacer. Así conseguí volver a sentir, a llorar, a reír, a reaccionar con piel de gallina, a inquietarme… emociones que estaban muertas en mí. Y la Osakidetza de la que yo hablo, la que me ha salvado, tiene un nombre que llevaré grabado en mi agradecido corazón: Manuene. Un centro de nuestra red de salud pública, en medio de un entorno inigualable, con grandes profesionales, humanamente gigantes, con una sensibilidad y un saber hacer envidiables, un equipo terapeuta íntegro. El ‘equipo’ hace que el ‘grupo’ (usuarios, pacientes, enfermos o adictos) cobre una fuerza capaz de dar vida al baserri mágico, como a mí me gusta llamarlo. Eskerrik asko Aurora, Bea, Patxi, Xabier, Ainara, Tomás, Jose, Mikel, Juan Antonio, Andoni… Vosotros, desde Manuene, con vuestro trabajo y vuestro cariño habéis resucitado aquello que os llegó muerto: mi ilusión, mi autoestima, mis proyectos. Eskerrik asko, bihotz bihotzez.

1 comentario:

Almudena Jauregui Mollinedo dijo...

Bilbao a 10 de Agosto de 2017

FAMILIARES Mª BEGOÑA MOLLINEDO GÓMEZ

A través de esta carta, la familia de Dña. Mª Begoña Mollinedo Gómez, quiere dejar constancia y gratitud por el trato humano, cercanía y reconocimiento a una labor excepcional que se realiza día a día en Osakidetza y más concretamente en la coordinación y conexión de el trabajo realizado por parte de:
Dras. Ana Aranguren y Teresa Alonso (Ambulatorio de Deusto) como médicos de Familia de nuestra madre, por su rapidez, paciencia, humanidad y dulzura para tramitar el ingreso a través de la Urgencia en Hospital de Basurto.
Así mismo, transmitir el mismo mensaje a los Médicos De Urgencias de Hospital Basurto, A todo el Equipo de personal que le asistió en todo momento.
Al Pabellón Revilla, 4ª Planta, Medicina Interna (Dra. Ana Santander) y todo el personal de dicho lugar que la trató con tanto esmero, cariño y cercanía, en esos momentos tan difíciles.
Al Pabellón Aztarain. 2ª Planta Oncología, a todo el equipo de planta (Auxiliares, Enfermeras, Médicos, Celadores y Limpieza) con el mismo trato, delicadeza, ternura y sin duda vocación absoluta por una profesión que entremezcla dolor, tenacidad y vocación plena para este tipo de pacientes en situaciones tan delicadas.
Por último, al hospital de Santa Marina, ya que podemos decir alto y claro que nunca pudo estar mejor atendida. Un personal preparado y sobre todo con una vocación extraordinaria que trabaja para aliviar el sufrimiento de la paciente y de la familia en este trance. Nuestra madre ingre¬só en la 5ª plan¬ta, en cuidados paliativos, y desde el principio se nos explicó el estado de la misma con un mimo y un respeto increíble. Se nos dijo que iban a hacer todo lo posible para aliviar su sufrimiento y así fue. Reconocer públicamente el trabajo de las enfermeras, que le hablaban con dulzura cada vez que venían para cambiarla, que nos miraban y nos tranmitían tranquilidad en momentos tan duros y muy en especial a la enfermera Carmen García y a la Enfermera de noche del 31 al 01 de Agosto de 2017, que tan dulcemente nos acunó, en su despedida.
A la doctora, Amaia Uncilla Cortaberria, que se preocupó día a día para que supiéramos en todo momento el estado de nuestra madre y que nos apoyó durante todo la despedida;
A la psicóloga, Ainoa, que con su dulzura intentó prepararnos para la marcha de nuestra madre.
No tendremos palabras suficientes para agradecer los cuidados tan extraordinarios que le disteis a nuestra madre y a nosotras mismas. Gracias por permitir que su marcha fuera arropada en todo momento por sus hijos y que ésta fuea con ausencia de sufrimiento para ella. Gracias por esas miradas, esos abrazos y esos cuidados continuos de estos días. Siempre se dice que la medicina tiene que ser una carrera por vocación y en el caso del hospital de Santa Marina podemos decir bien alto, porque lo hemos vivido en primera persona, que trabajan personas muy cualificadas, muy preparadas pero sobre todo con una calidad humana que es de agradecer siempre. Gracias de corazón a todo el personal del hospital Santa Marina que atendió y nos arropó desde el ingreso hasta su marcha.
y muy en especial a nuestra Madre que con su coraje, valentía fortaleza, tenacidad y sencillez, transmitió una seguridad a todos, a pesar de su miedo, no a la muerte, sino a evitar dolor. Donde estés, por fin, serás muy feliz y no te imaginas lo orgullosos que estamos de tener una madre con tanto coraje y que seamos parte de tí. Por fín, descansas con Aita, en Paz y Felicidad. Hasta Pronto.

HIJOS DE Mª BEGOÑA MOLLINEDO GÓMEZ